A continuación, te dejamos unos cuantos consejos que te ayudarán a escoger el frigorífico o congelador ideal.


A la hora de comprar:

Procura comprar frigoríficos y congeladores con clase energética A+ ó A++, ya que ahorrarás energía y además reducirás tu factura.
 

Consejos de uso:

Configura la temperatura del frigorífico en el intervalo de 3 ºC a 7 ºC, y el congelador a -18 ºC. Recuerda que por cada grado que bajas la temperatura hay hasta un 5% más de consumo.

Coloca los alimentos dentro del frigorífico de tal forma que se favorezca la circulación del aire frío, de esta forma la refrigeración será más eficiente y el consumo eléctrico menor. No obstruyas las salidas de aire del interior del frigorífico.

Deja que los alimentos cocinados se enfríen antes de introducirlos en el frigorífico o en el congelador.

Cubre los líquidos y envuelve los alimentos que guardas en el frigorífico. Los alimentos no cubiertos producen humedad e imponen una carga de trabajo mayor al compresor, aumentando el consumo eléctrico.

Evita abrir la puerta del frigorífico y del congelador continuamente, la pérdida del frío hace trabajar al compresor más intensamente, aumentando el consumo eléctrico para alcanzar la temperatura programada, sobre todo en verano. Cuantas más veces abras la puerta más escarcha se producirá y, por lo tanto, también se producirá más consumo eléctrico.

Deja unos 5 cm entre la parte trasera del frigorífico, la pared y los laterales, de esta forma se facilita la ventilación y aumenta el rendimiento.

Coloca el frigorífico fuera del alcance de la luz solar, del horno o cualquier otra fuente de calor.

Si tienes un congelador independiente, recuerda que no tiene por qué estar tan a mano como el frigorífico. Aprovecha para situarlo en una habitación fresca y así obtendrás un mayor rendimiento.

Desconecta el frigorífico y el congelador durante ausencias prolongadas, más de 15 días. Durante ese período de ausencia déjalo limpio y con la puerta abierta para evitar olores desagradables.


Consejos de mantenimiento:

  • Asegúrate de que las juntas del frigorífico y el congelador sellan correctamente, evitando las pérdidas de frío. Para comprobar el cierre hermético, cierra la puerta del frigorífico con un papel situado en la junta, si al tirar de él no ofrece resistencia, entonces sería conveniente cambiar las gomas, el ahorro se notará en poco tiempo.

  • Limpia cada 3 ó 4 meses la parte trasera del frigorífico con un paño seco o con el aspirador. La suciedad acumulada en esta zona, dificulta la disipación del calor extraído del frigorífico y aumenta el consumo.

  • Evita la formación de escarcha, un espesor de hielo en el frigorífico superior a 3 mm puede producir un aumento del consumo eléctrico de hasta un 30% por la disminución del poder de refrigeración. Además, en el congelador, el hielo dificulta la congelación y obliga al motor a funcionar a mayor potencia, aumentando el consumo y disminuyendo la vida útil del equipo.

  • Es necesario que en los frigoríficos equipados con sistema no frost, se compruebe que los receptores del agua de escarcha del panel trasero en el interior del frigorífico se encuentran limpios para permitir la adecuada descongelación.

 


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