En las cocinas es importante situar los puntos de luz de manera que no provoquen sombras sobre los espacios de trabajo.
 

¿Cómo se deben distribuir las lámparas?

En la cocina, cuando se usa luz fluorescente, se recomienda utilizar lámparas con una luz de calidad con un índice de reproducción de los colores superior a 80 (Ra> 80), pues no distorsionan los colores de los objetos ni alimentos.

Las tareas visuales que se realizan en la cocina son diferentes: se precisa una iluminación general para no crear zonas de sombras. En las encimeras donde se realizan tareas más específicas se precisa una iluminación concentrada y que no deslumbre. En los armarios altos puedes colocar tubos fluorescentes proporcionando una luz más concentrada y apta para cocinar, cortar… En el caso de la iluminación de la zona de cocinado se puede utilizar la luz de la campana extractora de humos. La iluminación general se puede obtener con la instalación de una lámpara de techo o con tubos fluorescentes, que pueden ser segmentados en líneas independientes, disminuyendo el consumo por iluminación.
 
Para iluminar la mesa de la cocina, una buena solución es la colocación de una lámpara de techo colgada, fácilmente lavable.

 

¿Qué lámparas son las adecuadas?

La iluminación general se puede conseguir con tubos fluorescentes T5 de 28W, que dan la misma iluminación que los T12, de 40W. Si por el tipo de lámpara que vas a utilizar no puedes usar tubos fluorescentes, opta por lámparas de bajo consumo, de 15W o 20W, en función del tamaño de la cocina y el número de lámparas.


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