En las habitaciones es aconsejable asegurar una buena iluminación general y reforzar algunos rincones con iluminación específica, como en la mesilla de noche o el vestidor.
 

¿Cómo se deben distribuir las lámparas?

Se precisa una buena iluminación general además de otra más concentrada en rincones de lectura, vestidores, cerca de espejos para que la luz se refleje. No utilices cortinas muy tupidas para aprovechar la luz natural que entra por la ventana durante el día.
 
Para leer en la cama la mejor opción es utilizar lámparas orientables individuales, proporcionan una luz intensa pero orientada. Se pueden orientar los focos del techo o las filas de halógenos hacia la puerta de los armarios. De esta forma evitas deslumbramientos y ofreces amplitud a la habitación, a la vez que permites una mejor iluminación del armario cuando se abren las puertas.
 
Para una correcta iluminación del cuarto de los niños se ha de disponer de una buena iluminación general, capaz de iluminar adecuadamente el suelo, y las paredes, a fin de no dejar ningún rincón oscuro. La iluminación general puede lograrse con una lámpara de techo central o con una plataforma con tres o cuatro focos orientados. Los focos de las paredes orientados al techo pueden proporcionar también una iluminación general difusa.
 
En el cuarto de los niños no se deben dejar, por las noches, encendidas lámparas de luz de incandescencia. La mejor solución para facilitar una iluminación tenue son los LEDs decorativos.
 
 

¿Qué lámparas son las adecuadas?

La iluminación general se puede conseguir con tubos fluorescentes T5 de 28W, que dan la misma iluminación que los T12, de 40W. Si por el tipo de lámpara que vas a utilizar no puedes usar tubos fluorescentes, opta por lámparas de bajo consumo, de 15W o 20W, en función del tamaño de la habitación y el número de lámparas.
 
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